Se denominan
problemas somatomorfos o somatoformes todos aquellos que si bien
su origen o etiología es psicológico, sus manifestaciones cíclicas
son de tipo físico, o el paciente los vivencia como si estos lo fueran.
En estos trastornos
no hay participación voluntaria, pero como su plasticidad va
muy ligada a circunstancias y situaciones específicas, la sensación
de que éstos son ficticios o simulados por parte del paciente, es la
creencia más frecuente entre las personas de su entorno, con lo que
el paciente se siente incomprendido y suele empeorar sustancialmente.
Por otra parte,
como la base es psicógena (psicológica),
y la manifestación es fisiológica (física), muchas veces es
difícil esclarecer la naturaleza de las molestias; por esto la
suerte de los pacientes con problemas somatoformes no es de envidiar,
entre la frecuente incomprensión del entorno social (familiares, amigos,
compañeros de trabajo,..), como por el difícil diagnóstico, el paciente
se encuentra habialmente aislado con su problema y sin demasiadas
salidas.
Los trastornos
somatomorfos se dividen en cinco (5): dismorfobia, conversión hipocondría,
somatización y dolor psicógeno;
dada su larga extensión en este capítulo sólo veremos los dos
(2) primeros.
Trastorno
dismórfico.
Se llama así
a toda preocupación persistente
por defectos físicos o deformaciones más bien imaginadas,
las cuales ocupan la vida mental
del sujeto con las características de una verdadera obsesión.
Se trata de
quejas a cerca del tamaño, la forma, la desigualdad,.... de cualquiera
de las partes del cuerpo.
Las quejas
dismórficas están muy relacionadas con los cánones estéticos
del momento, pero en contra de lo que cabría esperar, afecta por
igual a los hombres y a las mujeres.
Trastorno
de conversión.
Se entiende
por conversión todas aquellas manifestaciones
de corte fisiológico cuyo origen es un conflicto psíquico no resuelto.
El paciente
no tiene control voluntario sobre sus síntomas, y la modificación
de éstos depende de las situaciones y contextos.
Los signos más comunes en este tipo de problemas son: cambios irregulares del peso, intolerancia alimentaria, diarrea o estreñimiento, dolor abdominal, irregularidades y/o dolor menstrual, problemas sexuales, dolores musculares y todo tipo de síntomas emocionales.
Es importante
decir, que todos estos problemas tienen tratamiento
y solución, lo difícil
es ser consciente de que se padecen
para poderlos tratar.

