Se llama terapia
familiar a aquella en la que interviene en el proceso terapéutico,
todos o casi todos los miembros de una familia.
Normalmente
cuando uno de lo miembros de una familia tiene un problema, éste afecta
a todo el conjunto de personas que la forman.
La familia
es un sistema de afectividad, ayuda, intereses comunes, etc; y cuando
uno de los formantes varía sus pautas de actuación o su forma de vida,
el sistema se desequilibra y su antiguo formato se desajusta.
Si uno de los
padres o de los hijos padece cualquier tipo de problema todo el conjunto
tiene que auto corregirse, si nó, la persona afectada se siente incomprendida
y abandonada por los que él considera, debieran ser las personas que
más le ayudaran y entendieran.
Habitualmente
aparecen en consulta personas que expresan sentirse como dejados de
la mano por su entorno familiar en un momento tan malo, una vez que
se le explica al individuo y a su familia qué le sucede y por qué,
la familia suele reaccionar de forma positiva y todos ponen manos a
la obra pues ya conocen y entienden qué le pasaba a ese miembro al
no entendían por mucho que quisieran. Una vez que ésto ha sucedido,
el sujeto afectado mejora más rápidamente que cuando es él solo el
que tiene que vencerlo.
Es pues importante
que cuando alguien de un sistema familiar tiene problemas, todos se
involucren en el proceso, cuanto más aporten los miembros de la familia
muchas más posibilidades tiene el sujeto con problemas se salir adelante,
menor será el tiempo que tarde en recuperarse, y más segura será
la ausencia de recaídas.
Lo que tiene
que conseguir la familia como conjunto es capacidad de auto corrección
en su antiguo funcionamiento, y se disponga a uno nuevo con la
ayuda de las directrices de un profesional, si esto sucediera, el éxito
está garantizado, y una vez que la persona afectada salga de ese mal
momento, el sistema familiar podrá volver a sus pautas de actuación
anterior si esto les hace más felices, o adoptarán el nuevo si éste
es más satisfactorio para todos.

